Empezar la semana con energía sin caer en el exceso ☀️
🌿 Llegando a un nuevo inicio de semana…
Buenos días, comunidad motivada 💜. Empezamos una nueva semana, que espero venga con energía pero también con tranquilidad, y con noticias positivas 💫.
Hoy vengo a contarles la historia de Manuel, un chico energético, entusiasta y querido por todos, que aprendió —a la buena y a la difícil— que incluso la energía más brillante puede apagarse si no se administra con consciencia. Esta historia es un recordatorio de que movernos mucho no siempre significa avanzar… y que, a veces, el cuerpo habla más fuerte que nuestros planes.
🌞 Manuel, el chico que nunca se detenía
Hoy vengo a contarles la historia de Manuel, un chico energético, entusiasta y querido por todos, que aprendió —a la buena y a la difícil— que incluso la energía más brillante puede apagarse si no se administra con consciencia. Esta historia es un recordatorio de que movernos mucho no siempre significa avanzar… y que, a veces, el cuerpo habla más fuerte que nuestros planes.
🌞 Manuel, el chico que nunca se detenía
Manuel era de esos que madrugan sin quejarse. A las 5:30 a.m. ya estaba listo, con zapatillas puestas, animando a sus vecinos del edificio para la rutina diaria de ejercicios que religiosamente cumplían desde hace varios años.
—¡Vamos, gente! ¡Cinco minutos más de estiramiento y luego cardio por todo el parque! —decía con la sonrisa de alguien que cree que tiene gasolina infinita.
Todos lo adoraban. No solo porque organizaba las actividades, sino porque contagiaba entusiasmo. Y así empezaba su día… cada día. Después se iba directo a trabajar a una agencia de marketing: reuniones, lluvia de ideas, ajustes de última hora, correos urgentes. El caos hermoso del mundo creativo.
—¿No te cansas de hacer tanto? —le preguntaba Luna, su compañera de trabajo, mientras él devoraba un sándwich en diez minutos, pues no se permitía descansar en el almuerzo más de ese tiempo. Sabía que su horario de descanso era de una hora, pero él prefería aprovechar los cincuenta minutos que le quedaban para seguir revisando correos y revisando documentos porque luego tendría otra reunión.
—¡¿Cansarme?! Para nada. Hacer ejercicio en la mañana me deja pilas para todo —respondía él, inflando el pecho como si fuera un superhéroe.
Pero aunque todos lo admiraban, nadie veía lo que había detrás:
- Manuel no dormía bien.
- Almorzaba apurado.
- Estaba en constante modo “encendido”.
Y aun así… seguía, seguía, seguía.
¿Se parece a alguien que conoces o te sentiste identificado(a)? Sigue leyendo la historia.
¿Se parece a alguien que conoces o te sentiste identificado(a)? Sigue leyendo la historia.
🌡 Cuando la energía empieza a temblar
Los días avanzaban, las noches se acortaban y Manuel funcionaba con cinco o hasta menos horas de sueño, café y pura fuerza de voluntad. Su jefe, Luis, solía irse temprano, pero Manuel se quedaba hasta tarde “para dejar todo listo”, como él decía.
Salía de la oficina de noche y se iba a un pub con compañeros o a juntarse con amigos.
- Él organizaba todas las salidas o reuniones.
- Él sugería los lugares o ponía su casa.
- Él coordinaba las horas.
- Él enviaba recordatorios.
"Todo bajo control”, pensaba y se sentía tranquilo porque él había organizado todo; así estaba seguro de que no habría cambios de último minuto. De igual forma era en su trabajo: confiaba en sus compañeros, pero prefería revisar el material 'solo por si acaso'.
Pero, como suele pasar en estas historias, un día algo hizo clic. Manuel no estaba listo para ello, pero así es la vida con sus sorpresas y enseñanzas. Esto fue lo que empezó a sucederle a nuestro amigo:
- Empezó a bajar de peso sin intentarlo.
- Le latía el corazón como si fuera un tambor acelerado.
- Se irritaba por cosas pequeñas.
- Tenía más hambre, pero seguía pensando que un sándwich era suficiente y no hacía caso a su propio apetito.
- Un temblor fino en las manos lo desconcertaba.
- Y sentía que todo escapaba del control que siempre había tenido.
—¿Qué me pasa? —susurraba una mañana, mientras miraba el monitor sin lograr concentrarse. Más tarde, cuando Luis lo llamó a su oficina, Manuel sintió un nerviosismo súbito con sudoración que nunca antes había experimentado.
—Manuel, ¿te sientes bien? —preguntó su jefe con genuina preocupación. Él suspiró… y soltó todo.
—No, Luis. No estoy bien… No sé qué me pasa. Siento como si el cuerpo estuviera corriendo antes que yo.
Luis asintió, pensando un momento.
—Tengo una amiga psicóloga, se llama Cecilia. Ella te puede ayudar, no estás solo —le dijo con un tono calmado y amistoso. Manuel accedió. A esas alturas, necesitaba respuestas; no se comprendía a sí mismo y ya no recordaba al Manuel que había sido hasta hace unas semanas.
—Tengo una amiga psicóloga, se llama Cecilia. Ella te puede ayudar, no estás solo —le dijo con un tono calmado y amistoso. Manuel accedió. A esas alturas, necesitaba respuestas; no se comprendía a sí mismo y ya no recordaba al Manuel que había sido hasta hace unas semanas.
En la consulta, Cecilia lo escuchó con esa atención cálida que alivia sin que uno se dé cuenta.
—A ver, Manuel… cuéntame desde el principio —dijo ella.
Él habló de sus rutinas, de su falta de sueño, de su necesidad de cumplir, de rendir, de no fallar. Habló del ejercicio, de las reuniones, del café que tomaba seguido, del sándwich que a veces reemplazaba al almuerzo —que, aunque sintiera hambre, no se permitía aumentar—, y del “todo ya”. Cecilia tomó notas, analizando con calma.
—Lo que sientes puede tener varias causas —le explicó—. Podrían ser síntomas de estrés sostenido, pero también pueden parecerse a los de un trastorno de tiroides. Es prudente descartar eso —añadió, y le recomendó algunos tips para mantener la calma, mientras iba descubriendo qué pasaba con su organismo.
Ella conocía los signos: irritabilidad, pérdida de peso, palpitaciones, ansiedad, dificultad para dormir. Síntomas que se observan con frecuencia en el hipertiroidismo, una condición donde la glándula tiroides produce demasiadas hormonas. Los síntomas pueden incluir aumento del metabolismo, lo que ocasiona la pérdida de peso, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo y otros problemas de salud.
(Fuente: Mayo Clinic – Hipertiroidismo)
—Te recomiendo ver a un endocrinólogo. No vas a dejar de venir conmigo, pero sería bueno que un especialista revise tu tiroides —dijo con una sonrisa suave, quitándole peso al momento. Manuel asintió, comprendiendo que había llegado la hora de escuchar al cuerpo.
🧬 El descubrimiento inesperado
El endocrinólogo lo atendió al día siguiente. Le pidió exámenes de sangre para medir los niveles de las hormonas tiroideas TSH, T3 y T4, evaluó sus síntomas, le realizó una ecografía en el cuello, le hizo un examen físico y lo escuchó con atención.
Cuando los resultados llegaron, y Manuel volvió para una nueva cita, la respuesta fue clara: Manuel tenía hipertiroidismo.
—Tranquilo —dijo el doctor—. Con tratamiento adecuado, muchos casos mejoran bastante e incluso pueden estabilizarse. Pero debes hacer cambios. Tu cuerpo está acelerado… demasiado. Pero estás aquí para ayudarte, y así será —agregó de manera amable.
El endocrinólogo le explicó con calma:
- Debía iniciar tratamiento médico.
- Evitar ejercicios intensos mientras la tiroides estuviera hiperactiva.
- Ajustar su dieta, moderando el consumo de yodo y comiendo a sus horas.
- Dormir más y respetar horarios.
- Reducir el estrés y detener la autoexigencia.
(Fuente: MedlinePlus – Hipertiroidismo; American Thyroid Association)
Manuel salió del consultorio sintiéndose extraño, algo que a muchos les puede pasar luego de un diagnóstico. No se sentía triste, ni confundido. Más bien… se sentía aliviado. Había encontrado la explicación de todo lo que le venía atormentando desde hacía semanas —y quizás meses—, solo que no se permitía notarlo. Pero por fin todo empezaba a tener forma.
Manuel salió del consultorio sintiéndose extraño, algo que a muchos les puede pasar luego de un diagnóstico. No se sentía triste, ni confundido. Más bien… se sentía aliviado. Había encontrado la explicación de todo lo que le venía atormentando desde hacía semanas —y quizás meses—, solo que no se permitía notarlo. Pero por fin todo empezaba a tener forma.
🍃 Un nuevo ritmo, más humano
Los meses siguientes fueron un aprendizaje profundo. Manuel siguió su tratamiento con disciplina. Continuó yendo a terapia con Cecilia, aprendiendo a descansar sin culpa. Empezó a caminar en lugar de correr, explicándoles a sus vecinos que ya no podría liderar la rutina de ejercicios de todos los días, pues ahora iniciaba cada mañana de manera diferente, reduciendo cargas de responsabilidad. Liderar la rutina le generaba un desgaste que, por ahora, no podía permitirse.
Redujo las salidas nocturnas y explicó a sus amigos y compañeros de trabajo que debía priorizar su salud, delegando en otros la organización de los encuentros. Algunas veces iba, pero ya no era el encargado de armarlos. A los amigos más cercanos les contó sobre su diagnóstico, y varios se sintieron identificados: comprendieron que ciertos cambios de humor o nerviosismo no eran solo emocionales, sino que también podían ser físicos. De hecho, algunos decidieron ir al endocrinólogo. Su amiga de trabajo Luna fue diagnosticada con hipotiroidismo y le agradeció a Manuel compartir su historia, pues le permitió atenderse a tiempo.
Manuel ahora también dormía más, trabajaba mejor, y con el tiempo, volvió a sentirse él mismo. Ya no salía tarde del trabajo; eso le permitía llegar a casa temprano, prepararse una cena deliciosa —con los cuidados médicos necesarios—, leer un libro o visitar a su mamá antes de descansar como se debía.
Un día, Luis lo miró:
—Oye, Manuel… te ves distinto. Más tranquilo. Más tú —le dijo.
Él sonrió.
—Supongo que por fin estoy usando la energía donde debe ir —respondió, agradeciéndole también por haberle contactado con Cecilia.
Manuel tenía razón. Había descubierto que iniciar el día con energía estaba bien… pero quemarse por dentro no era una medalla. La vida no se gana corriendo; se sostiene respirando.
🦋 Cierre motivacional
—Oye, Manuel… te ves distinto. Más tranquilo. Más tú —le dijo.
Él sonrió.
—Supongo que por fin estoy usando la energía donde debe ir —respondió, agradeciéndole también por haberle contactado con Cecilia.
Manuel tenía razón. Había descubierto que iniciar el día con energía estaba bien… pero quemarse por dentro no era una medalla. La vida no se gana corriendo; se sostiene respirando.
🦋 Cierre motivacional
Si tú también sientes que a veces te exiges demasiado, que corres sin parar o que te cuesta escuchar las señales de tu cuerpo, recuerda: detenerte no es fallar.
- El cuerpo habla.
- La mente susurra.
- Y cuando ambos se unen, te están pidiendo cuidado.
✨ Este inicio de semana, permítete usar tu energía con amor, sin exceso, sin prisa, sin castigo. El equilibrio también es una forma de fuerza.
📌 Si deseas conocer más sobre el hipertiroidismo y sus síntomas, revisa las fuentes que menciono líneas arriba. Además, te dejo el enlace de la American Thyroid Association (ATA).
💬 Cuéntame en los comentarios:
¿Te ha pasado algo parecido a lo de Manuel? ¿Cómo manejas tu energía para no caer en el exceso?
Recuerda también que puedes escribirme en mis redes sociales 💜, y si esta historia te acompañó hoy o conoces a alguien a quien pueda ayudarle, te invito a compartirle el enlace y también a leer otras reflexiones en mi blog 👇🏽.
Saludos,
Rosario S. 🦋
@unalunamotivada
👉 [Notas que inspiran y organizan]
Saludos,
Rosario S. 🦋
@unalunamotivada
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Hola Rosario, es increíble como una enfermedad “silenciosa” porque no es como un resfrío, una tos, estomacal que es más fácil de detectar al momento. Muchas veces creemos estar bien porque aparentemente, así nos sentimos y demostramos, sin embargo es todo lo contrario. Nos estamos destruyendo por dentro sin darnos cuenta o no queriendo hacerlo. Debemos hacernos un chequeo preventivo cada cierto tiempo y descartar algún mal silencioso. Gracias, mil gracias.
ResponderEliminar¡Gracias Carlos por compartir algo tan cierto y profundo! 💜 Es verdad: estas “enfermedades silenciosas” avanzan sin hacer ruido, y a veces creemos que estamos bien porque seguimos cumpliendo, seguimos avanzando, seguimos sonriendo… pero el cuerpo no miente. Un chequeo a tiempo puede evitar sustos grandes, y escucharnos como acto de amor propio. Gracias por estar aquí, por leer y por recordarnos que la salud se cuida en silencio, con intención y sin miedo. Y sí, no olvidemos visitar al endocrinólogo 🦋✨.
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