Debate presidencial 2026 en Perú: confrontaciones y propuestas poco claras (Parte 2) 🎙️
Los debates presidenciales deberían ayudar a entender el rumbo del país. Sin embargo, en esta segunda etapa, lo que predominó no fue la claridad, sino la confusión. Entre confrontaciones, promesas poco desarrolladas y estrategias visibles, el fondo volvió a quedar en segundo plano.
Buen martes, querida comunidad 💜.
La segunda etapa del Debate Presidencial Perú 2026 se desarrolló en un contexto donde la expectativa ya no era la misma. Después de una primera jornada que dejó más dudas que certezas, este nuevo espacio representaba una oportunidad para profundizar en propuestas y recuperar el foco en lo realmente importante.
Buen martes, querida comunidad 💜.
La segunda etapa del Debate Presidencial Perú 2026 se desarrolló en un contexto donde la expectativa ya no era la misma. Después de una primera jornada que dejó más dudas que certezas, este nuevo espacio representaba una oportunidad para profundizar en propuestas y recuperar el foco en lo realmente importante.
El enfoque cambió. Esta vez, los temas giraron en torno a educación, innovación, empleo y desarrollo. Áreas clave para el crecimiento del país, que exigían no solo ideas, sino también claridad en su ejecución. La ciudadanía esperaba escuchar cómo se construirían esas promesas en la práctica.
Sin embargo, la sensación general no fue tan distinta. Aunque hubo intención de abordar temas estructurales, el contenido volvió a quedarse en varios momentos en lo superficial. Las propuestas aparecieron, pero no siempre acompañadas de explicaciones concretas que permitieran entender su viabilidad.
Y es precisamente en ese terreno —donde las ideas necesitan más que intención para sostenerse— donde empieza a tomar forma el verdadero análisis de lo que se planteó en esta jornada.
Segunda jornada: educación, innovación y empleo 📊
La segunda jornada del debate puso sobre la mesa temas estructurales que, en teoría, deberían marcar el rumbo del país en los próximos años. Educación, innovación y empleo no son solo ejes técnicos, son pilares que impactan directamente en la calidad de vida de las personas. Por eso, la expectativa ciudadana era clara: escuchar propuestas concretas que respondan a problemas reales y sostenidos en el tiempo.En el bloque de educación e innovación, varios candidatos coincidieron en la necesidad de fortalecer la conectividad digital. Se habló de internet gratuito para estudiantes y docentes, así como de mejorar la infraestructura tecnológica en colegios públicos. La intención apunta a cerrar brechas, especialmente en zonas rurales, donde el acceso sigue siendo limitado. También se habló de SUNEDU, algunos proponen eliminarla, otros hablaron de restructurarla, pero ninguno desarrolló bien la idea, poniendo en riesgo la calidad educativa en las universidades del país.
Sin embargo, estas propuestas dejaron preguntas importantes sin resolver. ¿Cómo se financiará el acceso universal a internet? ¿Qué entidades estarán a cargo de su implementación? ¿Qué plazos son viables para lograrlo sin comprometer la calidad del servicio? ¿Cómo harán para que llegue a los lugares más alejados del país que no cuentan ni con computadoras o una buena infraestructura educativa? Sin estos elementos, las ideas pierden fuerza y se quedan en el terreno de lo aspiracional.
En cuanto al empleo y desarrollo, se plantearon iniciativas relacionadas con la formalización laboral y el impulso al emprendimiento. Reducir barreras para pequeños negocios, simplificar trámites y promover inversión fueron algunos de los enfoques más repetidos. Son líneas necesarias, pero que requieren una articulación clara entre Estado, sector privado y normativa vigente.
Lo que se evidenció, en conjunto, fue una intención de abordar temas clave, pero sin el nivel de profundidad que el contexto exige. Porque cuando se trata de desarrollo, no basta con señalar el problema, es necesario explicar el camino. Y es justamente en ese “cómo” donde empieza a notarse una brecha que se repitió a lo largo de la jornada.
A lo largo de esta segunda jornada, se hizo evidente un patrón que ya se había insinuado anteriormente: la repetición de discursos generales sin un desarrollo suficiente. Muchas intervenciones se centraron en lo que se quiere lograr, pero no en cómo hacerlo posible. Esta diferencia, aunque sutil en apariencia, es clave al momento de evaluar la solidez de una propuesta.
Lo que se dijo… y lo que faltó explicar 🎙️
A lo largo de esta segunda jornada, se hizo evidente un patrón que ya se había insinuado anteriormente: la repetición de discursos generales sin un desarrollo suficiente. Muchas intervenciones se centraron en lo que se quiere lograr, pero no en cómo hacerlo posible. Esta diferencia, aunque sutil en apariencia, es clave al momento de evaluar la solidez de una propuesta.
Se escucharon compromisos sobre mejorar la educación, propuestas de candidatos para impulsar la tecnología y generar empleo, pero en la mayoría de los casos faltó aterrizar esas ideas. No se explicaron rutas de acción, ni se detallaron mecanismos de ejecución. Y en algunos casos, parecía que los candidatos no conocían sus planes de gobierno.
Por ejemplo, prometer internet gratuito suena viable en términos de intención, pero implica decisiones técnicas, presupuestales y logísticas complejas. Lo mismo ocurre con la formalización laboral: no basta con simplificar procesos, también se requiere entender por qué gran parte de la economía sigue siendo informal y qué incentivos reales pueden cambiar esa situación.
Otro punto que se repitió fue el uso de frases amplias que generan identificación inmediata, pero que carecen de profundidad. Expresiones como “impulsaremos el desarrollo”, “apostaremos por la educación” o “apoyaremos a los emprendedores” estuvieron presentes, pero sin un desarrollo que permita diferenciarlas entre candidatos. Esto evidencia un populismo que la ciudadanía está cansada de ver en estos debates tan importantes.
Esta falta de detalle no solo limita la comprensión del ciudadano, también dificulta la comparación. Cuando todos dicen algo parecido, pero ninguno explica cómo lo hará, elegir se vuelve más complejo. Y en un proceso electoral, esa claridad no es un lujo, es una necesidad.
También es importante recalcar que la puntualidad es un valor que debemos cuidar para no perder la oportunidad de exponer nuestras ideas y plan de gobierno en estos sectores tan necesarios para el desarrollo del país. Pero a pesar de ello, podemos seguir evaluando propuestas en el portal del JNE.
También es importante recalcar que la puntualidad es un valor que debemos cuidar para no perder la oportunidad de exponer nuestras ideas y plan de gobierno en estos sectores tan necesarios para el desarrollo del país. Pero a pesar de ello, podemos seguir evaluando propuestas en el portal del JNE.
Y es precisamente en esa distancia entre lo que se promete y lo que se explica donde empieza a surgir otro elemento que marcó el tono de esta jornada, desviando aún más la atención de lo esencial.
Entre ataques y estrategias políticas ⚠️
Uno de los aspectos más notorios de esta segunda jornada fue el peso que tuvieron los enfrentamientos entre candidatos. Más allá del contenido programático, varias intervenciones estuvieron marcadas por respuestas dirigidas al contrincante y no al ciudadano. Cuando el foco se desplaza de las propuestas al enfrentamiento, el debate pierde su razón de ser.El contraste fue claro. En lugar de profundizar en temas como educación o empleo, el tiempo —limitado de por sí— se utilizó en responder acusaciones, lanzar indirectas o intentar deslegitimar al otro. Esto no solo afecta la calidad del debate, también reduce las oportunidades de que cada candidato explique cómo ejecutará sus propuestas.
Y aquí hay un punto que no se puede ignorar: la cantidad de candidatos. Si bien responde a un sistema democrático abierto, también genera una fragmentación del tiempo que termina jugando en contra del análisis. Cada intervención se vuelve más corta, más superficial y más propensa a quedarse en lo inmediato en lugar de construir una idea sólida.
Desde la mirada ciudadana, esto genera una sensación incómoda. No es solo frustración, es algo más cercano a la vergüenza ajena. Porque cuando el espacio que debería elevar el nivel de la discusión se convierte en un intercambio de ataques, lo que se debilita no es solo el debate… es la confianza en quienes buscan liderar el país.
Estamos cansados de ver lo mismo en cada debate presidencial, además, este debate ha sido histórico por la cantidad de candidatos, por lo que escuchar insultos, "coqueterías", desmentir lo que el otro dice, se vuelve agotador de ver. Candidatos como Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga, Marisol Pérez Tello, Fernando Olivera Vega, Enrique Valderrama Peña, entre otros, cayeron en este juego, sin respetar lo que la mayoría ciudadana pide. Esto no ayuda en la psicología de un país que necesita regresar a la tranquilidad y confianza.
Estamos cansados de ver lo mismo en cada debate presidencial, además, este debate ha sido histórico por la cantidad de candidatos, por lo que escuchar insultos, "coqueterías", desmentir lo que el otro dice, se vuelve agotador de ver. Candidatos como Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga, Marisol Pérez Tello, Fernando Olivera Vega, Enrique Valderrama Peña, entre otros, cayeron en este juego, sin respetar lo que la mayoría ciudadana pide. Esto no ayuda en la psicología de un país que necesita regresar a la tranquilidad y confianza.
Algunos momentos que marcaron esta dinámica fueron:
- Intercambios constantes de calificativos entre candidatos en lugar de responder preguntas.
- Referencias personales que desviaron la atención del tema central.
- Comentarios que generaron llamados de atención por parte de los moderadores.
- Respuestas que priorizaban el ataque antes que la propuesta.
- Intentos de posicionamiento político a través de confrontación directa.
- La llamada "piconería" por querer responder el ataque, en vez de exponer ideas.
A esto se suman situaciones puntuales que también impactaron en la percepción del debate. Por ejemplo, la llegada tardía de candidatos como Jorge Nieto Montesinos, quien no pudo exponer su plan en la primera parte. Más allá de las explicaciones posteriores, este tipo de hechos genera dudas razonables. En un espacio tan importante, la preparación también se demuestra en la puntualidad. Como bien decía líneas arriba, la puntualidad es un valor que debemos cuidar, ya que es demostración de respeto y empatía.
Se mencionó el tráfico como justificación, incluso señalando responsabilidades externas. Sin embargo, en un contexto pre-feriado como Semana Santa, donde el desplazamiento en la ciudad es previsible, también se espera una planificación acorde. No se trata solo de llegar, se trata de estar listo para un espacio donde cada minuto cuenta. Pedir disculpas, pero justificarse aprovechando la oportunidad de atacar a otro candidato, desmerece la intención de disculpas que tuvo al inicio.
Este tipo de situaciones no solo interrumpe el desarrollo del debate, también deja vacíos importantes. En este caso, muchos ciudadanos se quedaron sin poder evaluar directamente propuestas que, según algunos expertos, podrían haber sido relevantes, especialmente en temas como educación. Y en un proceso electoral, lo que no se escucha… simplemente no entra en la decisión.
Al final, más allá de nombres propios, lo que queda es una dinámica que se repite: menos propuesta, más confrontación. Y cuando esa balanza se inclina de forma constante, el impacto no se queda en el debate… empieza a reflejarse en cómo la ciudadanía percibe todo el proceso.
Más allá del contenido del debate, uno de los efectos más visibles tras esta segunda jornada ha sido el movimiento en las encuestas. En un escenario donde las propuestas no lograron diferenciarse con claridad, otros factores —como la exposición mediática, los momentos virales o incluso los enfrentamientos— comenzaron a influir en la intención de voto, donde se ha evidenciado que algunos ataques han influido en la percepción del electorado. Algunas maneras déspotas de responder o simplemente ignorar preguntas de quienes dirigían el debate, han perjudicado a algunos y beneficiado a otros candidatos.
Impacto y percepción: lo que dejó esta jornada 📉
Más allá del contenido del debate, uno de los efectos más visibles tras esta segunda jornada ha sido el movimiento en las encuestas. En un escenario donde las propuestas no lograron diferenciarse con claridad, otros factores —como la exposición mediática, los momentos virales o incluso los enfrentamientos— comenzaron a influir en la intención de voto, donde se ha evidenciado que algunos ataques han influido en la percepción del electorado. Algunas maneras déspotas de responder o simplemente ignorar preguntas de quienes dirigían el debate, han perjudicado a algunos y beneficiado a otros candidatos.
Algunos candidatos han registrado variaciones en su posición, lo que refleja que el electorado sigue en proceso de decisión. Sin embargo, estos cambios no necesariamente responden a la calidad técnica de las propuestas, sino a la percepción que dejan en el corto plazo. Y ahí es donde el debate, más que informar, puede terminar inclinando emociones.
Algunos ejemplos de variaciones reportadas en distintos sondeos de opinión incluyen:
- Rafael López Aliaga: descenso de posiciones cercanas al segundo lugar hacia el tercero.
- Carlos Álvarez: incremento en intención de voto tras mayor visibilidad mediática, quedando en segundo lugar.
- Keiko Fujimori: mantenimiento en posiciones competitivas, aunque con alta polarización, con un primer lugar que no garantiza victoria.
Estos movimientos, aunque relevantes, deben leerse con cautela. La experiencia en procesos electorales anteriores en Perú ha demostrado que las encuestas pueden cambiar de forma significativa en los últimos días. El voto indeciso, el voto oculto y los eventos de último momento pueden alterar cualquier proyección previa. Y a diferencia de las elecciones anteriores, que se desarrollaron en medio de la pandemia por el Covid-19 y el miedo al contagio, esta vez se espera mayor participación ciudadana en este proceso tan importante para el país.
En paralelo, la percepción ciudadana deja un mensaje claro: existe dificultad para identificar propuestas sólidas y diferenciadas. Cuando los discursos se parecen, cuando el “cómo” no aparece y cuando el debate se diluye en confrontaciones, elegir se vuelve más complejo. Y es precisamente en esa incertidumbre donde surge una pregunta más profunda sobre lo que realmente estamos escuchando… y lo que aún sigue faltando.
Reflexión ciudadana: lo que seguimos sin escuchar 👂🏽
Más allá del debate, hay algo que no podemos seguir ignorando: necesitamos mejores respuestas. No más discursos vacíos ni promesas sin sustento. Como ciudadanos, tenemos el derecho —y también la responsabilidad— de exigir preparación, claridad y propuestas reales a quienes aspiran a liderar el país.No queremos seguir viviendo en incertidumbre, en inseguridad o con un sistema que obliga a muchos jóvenes a buscar oportunidades fuera del país. Tampoco queremos más años marcados por la inestabilidad política, donde se elige a un presidente y luego se le retira del cargo, dejando decisiones clave en manos de otros actores. Eso no solo debilita la democracia, también rompe la confianza.
Hoy, además, enfrentamos cambios que no pueden pasar desapercibidos. La vuelta a un sistema bicameral, con diputados y senadores, reabre un debate que ya había sido cerrado por la ciudadanía en el referéndum de 2018. Cuando decisiones así se perciben alejadas de la voluntad popular, la pregunta es inevitable: ¿Dónde queda el respeto a lo que se votó?
Por eso, informarnos ya no es opcional. No podemos quedarnos con el momento viral ni con el enfrentamiento más llamativo. Necesitamos mirar con atención, cuestionar con criterio y decidir con responsabilidad. Porque lo que está en juego no es solo una elección, es el rumbo de los próximos años… y el país que estamos dispuestos a construir.
Es importante revisar información confiable, consultar tu local de votación y si eres miembro de mesa para hacer de esta jornada una más fluida y preparada.
Es importante revisar información confiable, consultar tu local de votación y si eres miembro de mesa para hacer de esta jornada una más fluida y preparada.
Construyendo comunidad 🦋
Participar también es organizarnos. Llegar temprano a votar, revisar con anticipación tu número de mesa, pabellón, piso, aula y orden puede hacer una gran diferencia en un proceso donde cada minuto cuenta.Este proceso electoral no es simple. Hay muchos candidatos, y el tiempo es limitado (hasta las 5 p.m., por lo que es importante tomar precauciones). Y por eso, prepararnos no solo es responsabilidad individual, también es una forma de cuidar el flujo y el derecho de todos a ejercer su voto.
Este domingo 12 de abril no es un día cualquiera. Es una oportunidad para decidir con criterio. Informarnos también es una forma de cuidar el país que queremos construir.
Y en medio de todo este contexto, no olvidemos algo esencial: cuidar cómo nos sentimos. El cansancio, la frustración o la incertidumbre también pesan. Descansar, respirar y estar bien con nosotros mismos también es parte de participar.
Si este tema te interesa, puedes revisar otros artículos del blog como “Debate presidencial 2026 en Perú: entre promesas y confrontaciones (Parte 1) 🎙️”, donde iniciamos este análisis político peruano. También puedes acompañarme en redes sociales, donde seguimos reflexionando juntos sobre diferentes temas.
Nos encontramos en el siguiente artículo 💜.
Rosario S. 🦋







Comentarios
Publicar un comentario