Lo que el Mundial me enseñó sobre el trabajo en equipo y el liderazgo 💙
Es interesante todo lo que una competencia deportiva puede enseñarnos sobre liderazgo y trabajo en equipo. Hay equipos que trascienden mucho más allá del resultado final por la forma en que afrontan la presión, las críticas y la adversidad.
Buen jueves, querida comunidad 💜
El domingo pasado, el Mundial llegó a su fin y seguí este torneo con mucha ilusión desde el primer partido. Si bien mi país, Perú, no estuvo en este campeonato, como muchas personas, seguí y alenté a otro equipo que admiro: Argentina. Viví cada triunfo, cada dificultad y cada emoción que transmitieron el equipo y su hinchada. Incluso tuve la oportunidad de compartir esa experiencia, aunque fuera a la distancia, con algunos amigos argentinos, lo que hizo este Mundial todavía más especial para mí. Al mismo tiempo, observé la cantidad de críticas que surgían dentro y fuera de las redes sociales.
Quería que Argentina ganara, claro que sí. Y vi cómo, en distintos espacios, aparecían comentarios que buscaban desacreditar el trabajo del equipo incluso antes de que terminara un partido. También circularon rumores, imágenes manipuladas e incluso creadas con inteligencia artificial, y opiniones que muchas personas repetían sin detenerse a comprobar si realmente eran ciertas. Todo eso me llevó a reflexionar sobre la facilidad con la que, en ocasiones, el entusiasmo colectivo puede transformarse en ataques.
Sin embargo, cuando el torneo terminó comprendí que lo más valioso que me dejó no fue un marcador ni una posición final. Fue descubrir que un grupo puede atravesar momentos muy difíciles sin perder la confianza entre sus integrantes. Y pensé que quizá esa sea una de las enseñanzas más importantes que podemos aplicar en nuestra vida cotidiana.
Cuando un equipo decide mantenerse unido 🫱🏻🫲🏾
Durante todo el campeonato quedó claro que la verdadera fortaleza de un equipo no se pone a prueba únicamente cuando gana. También aparece cuando llegan las críticas, los errores y las voces que anuncian una derrota antes de tiempo. Es justamente en esos momentos cuando la unidad deja de ser un discurso para convertirse en una decisión que se sostiene partido tras partido.Mientras seguía el recorrido de Argentina, observé cómo en redes sociales aparecían comentarios que buscaban desacreditar al equipo en cada encuentro, incluso varios días después de haber terminado el torneo. También circularon rumores e imágenes manipuladas, algunas de ellas creadas con inteligencia artificial, que muchas personas compartían como si fueran reales. Ver esa cantidad de información falsa me recordó lo fácil que resulta construir una opinión cuando dejamos de verificar aquello que consumimos.
Las redes sociales han cambiado la manera en que vivimos el deporte. Hace algunos años una crítica tardaba días en difundirse, porque el proceso de investigación tomaba más tiempo y la información solía verificarse con mayor cuidado; hoy basta con unos pocos minutos para que miles de personas repitan una publicación sin comprobar su origen, confiando en que la información es verdadera solo porque circula en internet. Esa rapidez convierte la desinformación en un desafío permanente, no solo para los equipos deportivos, sino también para cualquier persona expuesta al espacio público.
Sin embargo, hubo algo que me llamó especialmente la atención. A pesar de toda esa presión, la selección argentina continuó transmitiendo una imagen de confianza y respaldo mutuo. Más allá del resultado final, comprendí que ningún proyecto colectivo puede sostenerse si cada dificultad termina convirtiéndose en una búsqueda de culpables. Los equipos que permanecen unidos durante la adversidad suelen dejar enseñanzas que trascienden cualquier campeonato.
Competir también significa respetar al rival 🌎
Uno de los aspectos que más disfruté durante este Mundial fue descubrir historias que iban mucho más allá del marcador. Hubo selecciones que quizá no levantaron el trofeo, pero dejaron una huella profunda por la manera en que representaron a su país, respetaron los espacios públicos sin causar destrucción, respetaron a sus rivales, sorprendieron con sus jugadores y afrontaron cada desafío con enorme dignidad. Para mí, tres de esos equipos fueron Japón, Cabo Verde y Noruega.Desde los primeros partidos seguí con admiración el desempeño de Cabo Verde. Su arquero, Vozinha, transmitía liderazgo, serenidad y una confianza que contagiaba al resto del equipo. Cuando llegó el esperado enfrentamiento contra Argentina tuve sentimientos encontrados. Quería que Argentina avanzara, pero también sabía que Cabo Verde había demostrado durante todo el torneo que sería un rival muy exigente. Y así ocurrió: fue uno de los partidos que más disfruté.
A pesar de que muchos apoyaban a Cabo Verde para dar la contra a Argentina, yo pedía que por favor no minimizaran al país africano, porque durante sus partidos habían demostrado que la luchaban y jugaban muy bien. Pensar que Argentina la tendría fácil contra ellos, sentía que era un insulto hacia los caboverdianos.
Lo que más me emocionó en dicho encuentro sucedió después. Ver a jugadores e hinchas de ambas selecciones compartiendo gestos de respeto y reconocimiento, me recordó que competir no significa convertir al rival en un enemigo. Al contrario, un gran adversario también engrandece una victoria porque obliga a sacar lo mejor de cada equipo. Sin desafíos reales, los triunfos pierden parte de su valor.
Japón, con su arquero Zion Suzuki, considerado una de las mayores revelaciones en la portería internacional, también me impresionó. Cuando fue el partido Japón vs. Brasil, no solo se esperaba ver la final de "Supercampeones", algunos sabrán a qué me refiero, sino que fue un partido donde Japón logró meter un gol y Suzuki le tapó varios tiros a Brasil, algo que se pensaba iba a ser imposible. Y ahí también hubo respeto y reconocimiento.
Algo similar ocurrió con Noruega. El liderazgo de Haaland, la unión del grupo y el cariño con el que fueron recibidos por su afición demostraron que el reconocimiento no depende únicamente de conquistar un campeonato. Muchas veces nace del orgullo que un equipo transmite cuando representa sus valores con esfuerzo, humildad y compromiso.
Y si pienso en otro ejemplo de liderazgo, también aparece Messi. Más allá de su trayectoria y de los títulos obtenidos, este Mundial volvió a mostrar a un jugador dispuesto a respaldar a sus compañeros incluso en los momentos más difíciles. Al final comprendí que el verdadero liderazgo no siempre consiste en ser la figura principal, sino en inspirar confianza, fortalecer al grupo y reconocer el valor de quienes también hacen posible el camino.
Lo que ocurre en la cancha también ocurre en nuestra vida 💜
Muchas veces pensamos que las enseñanzas del deporte terminan cuando finaliza un campeonato. Sin embargo, basta con observar la forma en que conviven los integrantes de un equipo para descubrir situaciones muy parecidas a las que vivimos todos los días en nuestra familia, nuestro trabajo o cualquier proyecto compartido.
En los equipos laborales también aparecen diferencias, momentos de presión, desacuerdos y errores. La manera en que reaccionamos frente a esas situaciones suele marcar la diferencia entre un grupo que simplemente cumple tareas y otro que logra avanzar unido hacia un objetivo común.
Lo mismo sucede en nuestras amistades, en una comunidad de voluntariado o incluso dentro de la familia. Ninguna relación está libre de dificultades. Lo que realmente fortalece un vínculo es la disposición para escucharse, apoyarse y seguir construyendo confianza incluso cuando las circunstancias no son las mejores.
Hay acciones que ayudan a fortalecer cualquier equipo, sin importar el lugar donde nos encontremos:
- Escuchar antes de juzgar. 👂🏼
- Reconocer el esfuerzo de los demás. 👏🏽
- Compartir responsabilidades en lugar de buscar culpables. 🫱🏻🫲🏾
- Celebrar los logros colectivos. 🎉
- Aprender de los errores sin convertirlos en etiquetas permanentes. 🌱
Al final, el verdadero trabajo en equipo no depende únicamente de un uniforme o de una cancha. Se construye cada vez que decidimos colaborar, respetar las diferencias y avanzar junto a otras personas hacia un propósito compartido. Es una actitud que podemos practicar todos los días, incluso en los espacios más cotidianos.
La confianza se construye antes de necesitarla 🩵
Este Mundial volvió a recordarnos que la confianza no aparece de un momento a otro cuando llegan los problemas. Se construye mucho antes, a través de gestos cotidianos, del respeto constante y de la seguridad de saber que quienes caminan con uno no desaparecerán cuando aparezca la primera dificultad.Los equipos más sólidos no son aquellos donde nadie se equivoca, sino aquellos donde un error no destruye la relación entre sus integrantes. Cuando existe confianza, las personas pueden reconocer una equivocación, aprender de ella y seguir adelante sin sentir que serán abandonadas o señaladas permanentemente.
Esta idea no solo aparece en el deporte. Diversas investigaciones sobre liderazgo y comportamiento organizacional muestran que los equipos donde existe confianza suelen comunicarse mejor, cooperar con mayor facilidad y responder de manera más efectiva frente a los desafíos. Cuando las personas sienten que pueden expresar sus ideas sin miedo a ser ridiculizadas, el compromiso y el aprendizaje colectivo también aumentan.
Uno de los conceptos más conocidos es el de seguridad psicológica, desarrollado por la profesora Amy Edmondson, de la Escuela de Negocios de Harvard. Sus investigaciones muestran que los equipos obtienen mejores resultados cuando sus integrantes sienten que pueden hacer preguntas, reconocer errores y proponer nuevas ideas sin temor a represalias. En otras palabras, la confianza no elimina las equivocaciones; crea un entorno donde es posible aprender de ellas.
Eso también ocurre fuera del deporte. En cualquier familia, oficina o grupo de amigos todos atravesamos momentos en los que necesitamos sentir que alguien cree en nosotros. Muchas veces, una palabra de apoyo o una conversación honesta tiene un impacto mucho mayor que cualquier crítica pronunciada en medio de la frustración.
Ese es uno de los liderazgos más valiosos que podemos ejercer cada día: convertirnos en personas que generan confianza, respaldan cuando hace falta y ayudan a que otros puedan levantarse después de una dificultad. Porque los equipos más fuertes no son los que nunca fallan, sino aquellos donde nadie tiene que enfrentar los errores completamente solo.
Fuente: Edmondson, A. C. (2019). The Fearless Organization: Creating Psychological Safety in the Workplace for Learning, Innovation, and Growth. Wiley.
Ese es uno de los liderazgos más valiosos que podemos ejercer cada día: convertirnos en personas que generan confianza, respaldan cuando hace falta y ayudan a que otros puedan levantarse después de una dificultad. Porque los equipos más fuertes no son los que nunca fallan, sino aquellos donde nadie tiene que enfrentar los errores completamente solo.
Fuente: Edmondson, A. C. (2019). The Fearless Organization: Creating Psychological Safety in the Workplace for Learning, Innovation, and Growth. Wiley.
Construyendo comunidad 🦋
Este campeonato nos ha recordado que admirar a un equipo no depende únicamente de los títulos que consigue, sino también de los aprendizajes que deja. El verdadero apoyo se pone a prueba cuando los resultados no son los esperados y, aun así, decidimos seguir acompañando y fortaleciendo al equipo.
Querer a un equipo también nace de la manera en que enfrenta la adversidad, del respeto con el que trata a sus rivales y de la unión que demuestra cuando el camino se vuelve más difícil. ¡Qué orgullo da sentir que no cambiamos de camiseta y continuamos apoyando al mismo equipo hasta el final! No nos dejamos llevar por discursos de odio que solo buscan dividir.
Se necesita construir equipos así en nuestra propia vida: espacios donde el apoyo no desaparezca cuando llegan los errores, donde las diferencias no rompan la confianza y donde el respeto siga presente incluso cuando los resultados no son los esperados. Esa clase de vínculos trasciende cualquier competencia.
👉🏽 Y quiero leerte: ¿Qué enseñanza sobre el trabajo en equipo o el liderazgo te dejó este Mundial y cómo crees que podrías aplicarla en tu propia vida?
Si este artículo resonó contigo, te invito a visitar el blog, donde continúo compartiendo reflexiones sobre organización, aprendizaje y bienestar. También puedes encontrar mis otros proyectos y redes sociales a través de mi Linktree.Nos encontramos en el siguiente artículo 💜






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