El poder de las palabras: también importa cómo te hablas ❤️‍🩹

A lo largo del día pronunciamos y escuchamos muchas palabras, pero algunas de las que más se repiten son las que utilizamos para hablarnos a nosotros mismos. ¿Somos realmente conscientes de cómo pueden influir en nuestra manera de relacionarnos y enfrentar lo que vivimos?

Mujer observando su reflejo y reflexionando sobre las palabras que se dice a sí misma, representando el poder del lenguaje y el diálogo interno.

Buen inicio de mes, querida comunidad 💜

Hoy comienza septiembre y, como ocurre al inicio de muchos meses, quizás ya hemos empezado a pensar en todo lo que queremos hacer, cambiar o alcanzar. “Este mes sí voy a lograrlo”, “Tengo que hacerlo mejor”, “No puedo volver a fallar” o incluso “Seguro será igual que el mes pasado” son algunas de las frases que podemos repetirnos. Muchas veces comenzamos una nueva etapa acompañados de palabras que ni siquiera nos detenemos a analizar, sin pensar en cómo ese lenguaje también puede influir en la manera en que interpretamos lo que estamos viviendo.

Las palabras también forman parte de la manera en que nos relacionamos con los demás. Una conversación, un comentario, una crítica o una frase de apoyo pueden permanecer en nuestra memoria durante mucho más tiempo del que imaginamos. Cuidar nuestras palabras no significa dejar de expresar desacuerdos ni decir únicamente cosas agradables. Podemos ser honestos, poner límites y señalar aquello que necesita cambiar sin recurrir a la humillación, al desprecio o a la descalificación.

Pero hay otro aspecto que para mí resulta especialmente importante: la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. A veces cuidamos mucho nuestras palabras con otras personas, pero internamente nos decimos frases que probablemente nunca utilizaríamos con alguien que queremos: “soy un fracaso”, “no sirvo para esto” o “todo lo hago mal”. Me ha pasado, pero también he confirmado que cambiar esas frases puede mejorar nuestro día.

Yo creo profundamente en el poder de las palabras y también en la ley de la atracción como parte de mi visión personal y herencia familiar. Con el tiempo he aprendido que el lenguaje que utilizamos influye en nuestra forma de pensar, interpretar nuestras experiencias y expresar nuestras ideas. Por eso, las palabras tienen poder, pero también tenemos la posibilidad de revisar cuáles estamos utilizando y qué lugar les estamos dando en nuestra vida.

Las palabras dejan huella 👣

Las expresiones al hablar forman parte de nuestra manera de construir relaciones. A través de ellas expresamos afecto, reconocimiento, desacuerdo, límites, apoyo y también críticas. Cada conversación nos ofrece la posibilidad de comunicar lo que pensamos y sentimos, pero también de elegir cómo queremos hacerlo frente a otras personas.

No siempre podemos controlar cómo alguien interpretará todo lo que decimos, porque cada persona escucha desde sus propias experiencias y circunstancias. Sin embargo, sí podemos asumir responsabilidad por la manera en que elegimos expresarnos. El tono, el contexto, las palabras que utilizamos y la intención con la que comunicamos algo pueden cambiar considerablemente el impacto de un mismo mensaje.

Existe una diferencia entre corregir y humillar, entre ser sinceros y ser crueles, entre expresar una opinión y descalificar a alguien. Podemos decir que no estamos de acuerdo, señalar un error o establecer un límite sin atacar directamente el valor de la otra persona. No toda verdad necesita convertirse en una herida.

También están las palabras que pueden convertirse en apoyo. Muchas personas recuerdan durante años una frase de confianza, reconocimiento o aliento que recibieron en un momento importante. No porque esas palabras hayan solucionado por sí solas todos sus problemas, sino porque pudieron acompañarlas, darles una perspectiva diferente o hacerlas sentir vistas cuando más lo necesitaban.

La investigación sobre la comunicación interpersonal también ha mostrado la importancia que tienen nuestras interacciones para las relaciones y el bienestar. Por eso, prestar atención a cómo nos expresamos no significa buscar conversaciones perfectas, sino desarrollar una mayor conciencia sobre el efecto que pueden tener nuestras palabras. Y si aquello que decimos puede influir en la manera en que nos relacionamos con los demás, también resulta necesario preguntarnos qué ocurre con la voz que escuchamos con mayor frecuencia: nuestra propia voz interior.

Mujer conversando con otra persona en una cafetería, en una escena que representa la comunicación consciente, la escucha y el impacto de nuestras palabras en las relaciones.

La voz que llevamos dentro 🪞

Cuando hablamos de diálogo interno, nos referimos a esas palabras, frases o mensajes que dirigimos hacia nosotros mismos y que forman parte de la manera en que interpretamos lo que nos ocurre. No siempre es algo que controlemos de forma completamente consciente. A veces aparece casi automáticamente después de cometer un error, enfrentar una dificultad o sentir que algo no salió como esperábamos. La American Psychological Association define el self-talk como un diálogo interno y señala que el diálogo negativo puede reforzar creencias y actitudes negativas.

Cometemos un error y pensamos: “todo lo hago mal”. Algo no sale como esperábamos y concluimos: “no soy capaz”. Vemos el avance de otra persona y pensamos: “yo nunca voy a llegar”. En esos momentos, una situación concreta puede terminar convirtiéndose rápidamente en una afirmación absoluta sobre quiénes somos o sobre lo que creemos que podremos conseguir.

Y allí existe una diferencia importante: reconocer un error no es lo mismo que convertir ese error en una definición sobre nuestra identidad. “Me equivoqué” no significa “soy un fracaso”. “Todavía no sé hacerlo” no significa “no sirvo para hacerlo”. El lenguaje puede pasar de describir algo que ocurrió en un momento determinado a emitir una sentencia total sobre nosotros mismos, como si una dificultad fuera suficiente para definir toda nuestra historia.

El profesor de psicología cognitiva en la Universidad de Otterbein, Dr. Robert N. Kraft, nos explica los siete beneficios de hablar con nosotros mismos en voz alta, lo que permite comprender mejor los beneficios que puede tener esta práctica al hablar con nosotros mismos, ya que puede ayudarnos a tomarnos el tiempo para procesar experiencias que nos dejan inquietos o a aprender algo nuevo, además de favorecer el rendimiento en determinadas situaciones. Aquí los siete beneficios que él menciona:
  1. Orientación durante actividades complejas, manteniéndonos enfocados durante las tareas que tienen varios pasos.
  2. Tomarse el tiempo para procesar experiencias inquietantes o novedosas, ayudándonos a comprender y gestionar eventos inusuales y sorprendentes en el mundo.
  3. Al aprender nuevo material, aumentando el compromiso con el material y el disfrute de aprenderlo.
  4. Mejora el rendimiento: hablar de manera positiva puede aumentar la motivación antes de un partido o una ejecución, tanto en atletas como en artistas, incluidos bailarines, músicos y actores.
  5. Procesamiento de eventos pasados: hablar en voz alta con nosotros mismos puede ayudarnos a procesar experiencias posteriores, superar el arrepentimiento y reducir la autocrítica..
  6. Seguimiento de nuestro diálogo interno: hablar en voz alta con nosotros mismos puede ayudarnos a identificar y mantener bajo control el diálogo negativo.
  7. Promoviendo el distanciamiento personal: hablarnos en voz alta utilizando el pronombre "tú" o, incluso, nuestro propio nombre puede favorecer el distanciamiento personal, lo que luego mejora nuestra capacidad para regular nuestros pensamientos, sentimientos y comportamiento.
Hablarnos con respeto tampoco significa mentirnos ni negar nuestras responsabilidades. Podemos reconocer que algo salió mal, aceptar que necesitamos mejorar o identificar una conducta que queremos cambiar. Ser amables con nosotros mismos no implica evitar la realidad; implica enfrentarnos a ella sin utilizar el desprecio como método para intentar crecer.

Este tema también se relaciona con la manera en que elegimos nombrar nuestros propios logros y avances. Durante mucho tiempo escuchamos expresiones como “es un pequeño logro” o “solo hice esto”, y personalmente dejé de utilizarlas para hablar de lo que consigo. Cada avance representa tiempo, esfuerzo, decisiones y aprendizajes. No necesito disminuirlo con un adjetivo para que tenga valor. La investigación sobre autocompasión ha encontrado asociaciones entre una forma más amable de relacionarnos con nosotros mismos y diferentes indicadores de bienestar psicológico, aunque los mecanismos y efectos deben entenderse dentro de un campo de estudio complejo.

Mujer observando su reflejo en un espejo con expresión reflexiva, representando el diálogo interno y la importancia de la forma en que nos hablamos a nosotros mismos.

A veces no podemos evitar que aparezca un pensamiento duro, especialmente cuando atravesamos un momento difícil. Pero sí podemos aprender a detenernos y preguntarnos: ¿esto que me estoy diciendo describe realmente lo que ocurrió o estoy convirtiendo un momento difícil en una sentencia sobre quién soy? Esa pausa puede ayudarnos a reconocer que una experiencia no siempre tiene que ser interpretada desde las palabras más duras que encontramos para definirla.

Hablar diferente también transforma 🌙

Cambiar nuestra manera de hablar no significa convertir cada conversación en un discurso perfecto ni obligarnos a mantener una actitud positiva todo el tiempo. Tampoco significa repetir frases bonitas mientras ignoramos aquello que realmente sentimos (permítete siempre escucharte). Se trata de incorporar mayor conciencia antes de hablar y de revisar el lenguaje que utilizamos cuando enfrentamos errores, conflictos, frustraciones o momentos difíciles.

Algunas preguntas pueden ayudarnos a revisar nuestras palabras:
  • ¿Lo que voy a decir es claro sin ser innecesariamente hiriente? 
  • ¿Estoy expresando una crítica o descalificando a la persona? 
  • ¿Me hablaría de esta misma manera si estuviera aconsejando a alguien que quiero? 
  • ¿Estoy describiendo un error concreto o definiéndome por ese error? 
  • ¿Existe una forma más precisa y respetuosa de expresar lo que siento hacia mí mismo?
Cambiar una frase tampoco significa suavizar artificialmente la realidad. No se trata de pasar de “todo está perfecto” a algo que sabemos que no es cierto. Puede resultar más honesto decir “esto me está resultando difícil y necesito encontrar otra manera de enfrentarlo” que repetir “no puedo con esto” como si una dificultad actual fuera una prueba definitiva de nuestra incapacidad.

También importa el poder de la precisión. Muchas veces utilizamos palabras absolutas como “siempre”, “nunca”, “todo” o “nada”. Decimos “siempre me equivoco” cuando quizás estamos pensando en un error reciente, o “nunca consigo lo que quiero” cuando existen avances que hemos dejado de reconocer. Revisar estas palabras puede ayudarnos a observar una situación con mayor equilibrio y evitar que un momento concreto termine ocupando toda nuestra percepción de la realidad.

Y así como podemos aprender a hablarnos diferente, también podemos construir conversaciones más conscientes con quienes nos rodean. Podemos expresar una diferencia sin destruir, corregir sin humillar y decir algo difícil sin olvidar que al otro lado existe una persona con su propia historia. Cuidar nuestras palabras no elimina los conflictos, pero puede transformar la manera en que decidimos atravesarlos.

Construyendo comunidad 🦋

Mujer y amigos en una clase de yoga reflexionando sobre el autoconocimiento, la calma emocional y la importancia de hablarse con respeto.
Probablemente todos hemos recibido alguna palabra que nos acompañó durante años y también recordamos otras que nos hicieron daño. Eso demuestra que el lenguaje no es algo vacío, forma parte de nuestra convivencia, de nuestras relaciones y de los recuerdos que construimos junto a otras personas.

No siempre sabremos exactamente qué necesita escuchar alguien que atraviesa una situación difícil, pero sí podemos elegir no añadir más dureza de la necesaria. También podemos aprender a reconocer, acompañar y expresar nuestras diferencias desde un lugar que no necesite disminuir al otro para hacer valer nuestra propia opinión.

En este nuevo mes, quizás podemos comenzarlo con una pregunta sencilla: ¿cómo quiero hablarme mientras sigo construyendo lo que deseo para mi vida? Septiembre puede ser una nueva oportunidad para prestar atención no solo a lo que queremos alcanzar, sino también a las palabras con las que decidimos acompañarnos en el camino.

👉🏽 Quiero leerte: ¿Hay alguna palabra o frase que alguien te haya dicho y que recuerdes hasta hoy? ¿Y cómo te gustaría empezar a hablarte a ti mismo este nuevo mes?

Y si este artículo te acompañó de alguna manera, te invito a seguir recorriendo el blog, donde continúo compartiendo reflexiones, historias y experiencias sobre aquello que nos inspira y nos ayuda a construir comunidad. También puedes encontrar mis otros proyectos y redes sociales a través de mi Linktree.

Nos encontramos en un siguiente artículo 💜


Rosario S. 🦋
@unalunamotivada
👉 [Notas que inspiran y organizan]

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cómo organizarnos para apoyar al país? 🌱🌎

El arte de volver a empezar 🦋💫

Organiza una actividad de ayuda social en pasos simples ✨