Después de votar: por qué también importa nuestra participación ciudadana 🗳️
Votar es una forma de participar, pero la ciudadanía no termina cuando dejamos la cédula en la urna: también importa qué hacemos después.
Buen martes, querida comunidad 💜
Después de las elecciones del domingo, puede aparecer esa sensación de que ya cumplimos con nuestra parte: fuimos al local de votación, elegimos y regresamos a nuestra rutina. Sin embargo, participar como ciudadanos implica mucho más que acudir a las urnas cada cierto tiempo. La elección de autoridades es importante, pero también lo es prestar atención a lo que sucede después.
Nuestra participación puede expresarse de muchas maneras: informarnos, conversar sobre los problemas que nos rodean, cuestionar decisiones, organizarnos, utilizar responsablemente las redes sociales, denunciar cuando corresponde y exigir respuestas a las instituciones encargadas de actuar. No necesitamos ocupar un cargo público ni formar parte de una organización para involucrarnos en aquello que ocurre en nuestra comunidad.
Y esto también significa mirar más allá de nuestras fronteras. A veces, un caso ocurrido en otro país puede hacernos preguntas que son perfectamente aplicables a nuestra propia sociedad: ¿qué hacemos cuando una persona denuncia una situación grave?, ¿cómo responden las instituciones?, ¿qué ocurre cuando existen dudas sobre esa respuesta? El caso conocido como "los siete de Cornell" vuelve a poner estas preguntas sobre la mesa.
Votar no es el final 🗳️
Participar después de una elección comienza, en primer lugar, por conocer qué hacen las autoridades que acabamos de elegir. Si esperamos que quienes ocupan un cargo público respondan a las necesidades de la población, también necesitamos prestar atención a sus decisiones, a las medidas que adoptan y a la manera en que cumplen las responsabilidades que asumieron.¿Qué debemos hacer después de conocer los resultados?
Podemos empezar por:
- conocer las autoridades elegidas;
- seguir sus propuestas y decisiones;
- informarnos sobre nuestra municipalidad;
- participar como ciudadanos;
- entender que la participación no termina al depositar el voto;
- saber cómo buscar información oficial.
Pero la participación ciudadana no se limita a observar a las autoridades. También implica estar atentos a lo que ocurre en nuestro entorno. Una situación que afecta a un grupo determinado puede parecer lejana hasta que comprendemos que detrás de cada problema existen personas, instituciones y decisiones que pueden tener consecuencias concretas. Y hay algo que considero importante mencionar: debemos aprender a diferenciar lo que es ciudadanía de simpatía política, porque muchas veces, cuando no gana nuestro candidato, comenzamos a ver todos los errores del ganador y nos olvidamos de ser objetivos.
Las redes sociales han ampliado enormemente nuestra capacidad para enterarnos de lo que sucede. Hoy podemos conocer una denuncia, una decisión institucional o una movilización ciudadana en cuestión de minutos. Precisamente por eso, también tenemos una responsabilidad: antes de compartir una información, necesitamos preguntarnos de dónde proviene, qué está comprobado y qué parte corresponde a una interpretación o una acusación que todavía debe ser investigada.
Participar tampoco significa estar de acuerdo con todo lo que vemos. Podemos cuestionar, pedir explicaciones y expresar desacuerdos sin convertir cada conversación en una confrontación. Una ciudadanía activa no es aquella que tiene una opinión sobre cada tema, sino aquella que entiende que lo público también le concierne.
Los siete de Cornell 🔎
En los últimos días, el caso conocido como "los siete de Cornell" volvió a ocupar espacio en medios de comunicación de Estados Unidos. El origen se encuentra en una denuncia presentada por una estudiante de la Universidad de Cornell, identificada en los documentos judiciales como Jane Doe para proteger su identidad, quien sostiene que fue agredida sexualmente por siete estudiantes en una casa de la fraternidad Chi Phi durante la noche del 19 de octubre de 2024.
La estudiante había acudido entonces a la policía de Cornell. La investigación penal no derivó inicialmente en la presentación de cargos, después de que la Fiscalía del condado de Tompkins considerara que no existían pruebas suficientes para ello. Paralelamente, Cornell realizó una investigación interna sobre las acusaciones y posteriormente comunicó que se habían impuesto sanciones que incluían expulsiones y suspensiones. La universidad también ha defendido el proceso realizado y ha señalado que las leyes de privacidad limitan la información que puede proporcionar públicamente sobre las medidas aplicadas.
La situación cambió en septiembre de 2026, cuando la estudiante presentó una demanda civil de 101 páginas contra los siete estudiantes señalados, la fraternidad, la sororidad a la que pertenecía y la universidad. A partir de ese nuevo contexto también aparecieron documentos y una transcripción de la declaración inicial de la estudiante que han generado nuevas preguntas sobre la manera en que se gestionó la investigación original. La Fiscalía del condado de Tompkins anunció que reabriría el caso para una nueva revisión y, el 1 de octubre, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, informó que su oficina había sido designada fiscal especial para investigar la presunta agresión sexual.
Hay un punto que considero fundamental al hablar de este caso: las acusaciones contra los siete estudiantes no deben presentarse como hechos judicialmente probados, porque se trata de señalamientos contenidos en una demanda civil y de una investigación penal que ahora vuelve a examinarse. Sin embargo, eso no significa que debamos permanecer indiferentes ante lo ocurrido ni ante las serias preguntas que deja la manera en que fue tratado el caso. A mí, personalmente, me genera indignación que una denuncia de esta naturaleza haya tenido que atravesar un proceso que hoy vuelve a ser cuestionado y revisado. Informar responsablemente no significa restarle gravedad a una denuncia: significa distinguir entre lo que ha sido denunciado, lo que ha sido investigado y lo que las autoridades deberán determinar.
Hay un punto que considero fundamental al hablar de este caso: las acusaciones contra los siete estudiantes no deben presentarse como hechos judicialmente probados, porque se trata de señalamientos contenidos en una demanda civil y de una investigación penal que ahora vuelve a examinarse. Sin embargo, eso no significa que debamos permanecer indiferentes ante lo ocurrido ni ante las serias preguntas que deja la manera en que fue tratado el caso. A mí, personalmente, me genera indignación que una denuncia de esta naturaleza haya tenido que atravesar un proceso que hoy vuelve a ser cuestionado y revisado. Informar responsablemente no significa restarle gravedad a una denuncia: significa distinguir entre lo que ha sido denunciado, lo que ha sido investigado y lo que las autoridades deberán determinar.
Y quizás una de las cuestiones que más llaman nuestra atención no sea únicamente lo ocurrido aquella noche, sino lo que sucedió después: cómo se recibió la denuncia, cómo se investigó, qué decisiones tomaron las instituciones involucradas y qué preguntas siguen abiertas. Es allí donde el caso comienza a relacionarse directamente con nuestra manera de entender la participación ciudadana.
Cuando mirar también es participar 🤔
No necesitamos vivir personalmente una situación para considerar que merece nuestra atención. Esa idea puede parecer sencilla, pero tiene mucho peso cuando hablamos de ciudadanía.
Cuando una persona denuncia una situación grave, las instituciones tienen responsabilidades concretas. Y cuando existen dudas sobre la manera en que una denuncia fue recibida o investigada, también es legítimo que la sociedad pregunte cómo funcionan esos procedimientos, qué mecanismos existen para revisar una decisión y de qué manera se garantiza que las personas puedan ser escuchadas.
Eso no significa que las redes sociales deban convertirse en tribunales ni que una tendencia determine quién tiene la razón. De hecho, este caso también nos recuerda la importancia de distinguir entre llamar la atención sobre un problema y reemplazar las investigaciones formales. La presión pública puede poner un asunto nuevamente en el centro de la conversación, pero son las autoridades competentes las que deben investigar y actuar conforme a la evidencia y a la ley. En este caso, la Fiscalía de Nueva York ha señalado precisamente que la nueva investigación estará guiada por los hechos y el marco legal.
Entonces, ¿qué podemos hacer nosotros? Podemos informarnos, preguntar y conversar sobre aquello que nos preocupa. Asimismo, podemos exigir transparencia dentro de los mecanismos que corresponda y apoyar a quienes necesitan orientación para acudir a las instituciones adecuadas. Y también podemos evitar convertir una situación delicada en contenido para consumir, compartir y olvidar cuando deje de aparecer en nuestra pantalla.
Para mí, allí existe una pregunta especialmente importante: ¿qué ocurre cuando dejamos de mirar porque pensamos que algo no es asunto nuestro?
No podemos resolver todos los problemas que existen a nuestro alrededor. Pero sí podemos decidir qué hacemos cuando conocemos uno. La indiferencia también es una forma de relacionarnos con aquello que ocurre en nuestra sociedad, mientras que prestar atención nos permite comprender mejor qué está pasando y qué responsabilidades corresponden a cada actor.
La ciudadanía continúa después del voto 💬
Participar puede comenzar con un voto, pero puede continuar de muchas otras formas. Podemos conocer el trabajo de nuestras autoridades, informarnos sobre los problemas de nuestra comunidad, participar en espacios vecinales, apoyar iniciativas, denunciar situaciones que requieren atención y utilizar nuestras plataformas digitales con responsabilidad.
Después de votar, debemos estar atentos también a las acciones que realizará el municipio actual, cuyo mandato terminará en enero de 2027. Todavía quedan meses en los que deberá continuar realizando sus actividades y trabajando por la seguridad de la ciudad, en coordinación con las autoridades correspondientes.
Después de votar, debemos estar atentos también a las acciones que realizará el municipio actual, cuyo mandato terminará en enero de 2027. Todavía quedan meses en los que deberá continuar realizando sus actividades y trabajando por la seguridad de la ciudad, en coordinación con las autoridades correspondientes.
También podemos aprender a escuchar. No siempre tendremos la misma experiencia que otra persona ni enfrentaremos las mismas dificultades. Por eso, involucrarnos en nuestra sociedad requiere reconocer que existen realidades que quizá nunca hemos vivido personalmente, pero que siguen formando parte de la comunidad en la que vivimos y que el municipio debe atender con urgencia.
El caso de Cornell, ocurrido en otro país y dentro de una institución universitaria, nos recuerda precisamente que las preguntas sobre responsabilidad, transparencia y respuesta institucional no pertenecen únicamente a un lugar. Sin ir muy lejos, hace unas semanas conocimos el caso del Liceo Naval "Almirante Guise", donde un estudiante denunció haber sufrido una agresión sexual que nos dejó sin palabras. La actuación del colegio también nos generó sorpresa por la falta de empatía y, ni qué decir, las actitudes de algunos padres de los presuntos agresores, que dijeron más que mil palabras. Todo esto ocurrió en Lima.
Entonces, también tenemos situaciones propias que podemos observar de cerca y que nos permiten preguntarnos qué mecanismos existen en nuestro entorno y cómo reaccionaríamos si una situación similar ocurriera cerca de nosotros.
Entonces, también tenemos situaciones propias que podemos observar de cerca y que nos permiten preguntarnos qué mecanismos existen en nuestro entorno y cómo reaccionaríamos si una situación similar ocurriera cerca de nosotros.
Después de una elección, entonces, no se termina nuestra relación con lo público. Seguimos teniendo la posibilidad de observar, preguntar, informarnos y participar.
El voto nos permite elegir. La participación ciudadana nos permite seguir involucrados en lo que ocurre después.
Construyendo comunidad 🦋
Votar nos da la oportunidad de expresar una decisión, pero nuestra relación con la sociedad continúa mucho después de salir del local de votación. Cada vez que nos informamos, prestamos atención a nuestro entorno o nos preguntamos cómo funcionan las instituciones, también estamos ejerciendo nuestra ciudadanía.
Y quizá participar también consista en algo tan sencillo como no mirar hacia otro lado cuando una situación merece nuestra atención. No para convertirnos en jueces de aquello que desconocemos, sino para aprender, preguntar y comprender que nuestras acciones también pueden contribuir a construir comunidades más responsables.
👉🏽 Y quiero leerte: ¿qué significa para ti participar como ciudadano después de votar?
Te espero en los comentarios y, si este artículo te resultó útil, te invito a seguir recorriendo el blog, donde encontrarás más reflexiones sobre organización, aprendizaje, bienestar y vida cotidiana. También puedes encontrar mis otros proyectos y redes sociales a través de mi Linktree.
Nos encontramos la siguiente semana en un nuevo artículo 💜
Rosario S. 🦋



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